La ecuación económica redefine la lógica del conflicto en Ucrania: un dron de 500 dólares se enfrenta a un tanque de varios millones. La tecnología pesada y armada ya casi no llega al frente, y el enemigo utiliza pequeños grupos para infiltrarse. Para derrotarlos, se emplean drones de investigación y ataque.
Los vehículos terrestres no tripulados también han cambiado la retaguardia, realizando misiones logísticas, evacuando heridos y eliminando la necesidad de exponer soldados en zonas de alto riesgo. Ucrania ha construido un ejército que ningún manual contemplaba, y la carrera de drones es el laboratorio donde se entrena al soldado del futuro, que opera con un control remoto y define el futuro del frente.