Se debate sobre la posibilidad de reemplazar a figuras icónicas como el Indio Solari, Maradona o el Papa Francisco, concluyendo que son seres "irreemplazables" que nacen cada cien años. Su complejidad y magnitud trascienden cualquier intento de sustitución.
A pesar de la tristeza por su partida, se celebra el privilegio de haberlos vivido y la influencia que han tenido en la construcción de la identidad de muchas personas. El legado de estos grandes personajes perdurará, aunque sus figuras únicas sean insustituibles.