El entrenador busca convencer a Darius de jugar para él, a pesar de que Darius odia a los conductores ebrios. Darius admite que consume alcohol ocasionalmente, pero niega conducir ebrio, asegurando que jamás volverá a hacerlo.
El entrenador, amigo de Peretti (ex-coach de Darius), intenta ganarse su confianza, pero Darius se muestra escéptico y se despide, dejando al entrenador sin saber si logrará convencerlo.