La emoción y las lágrimas se apoderaron de los asistentes al acercarse al féretro del Indio Solari. Tras largas horas de espera, muchos se quebraban al ver el cuerpo del ídolo, reviviendo recuerdos de su juventud y la libertad que representaba su música.
A pesar de la tristeza, el ambiente general era de respeto y devoción. Las personas compartían su fanatismo, algunas relatando cómo sus padres les inculcaron el amor por el Indio. La conexión sentimental era palpable, uniendo a personas de distintas edades y orígenes en un mismo sentimiento.