Drones ucranianos han golpeado infraestructuras petroleras rusas en San Petersburgo, a más de mil kilómetros de Kiev. Este ataque, ocurrido el 3 de junio, coincide con el inicio de un foro económico internacional y marca un hito estratégico y simbólico en la guerra.
El ejército ucraniano demuestra capacidad para bombardear la retaguardia rusa desde su propio territorio, evidenciando una nueva fase del conflicto marcada por el desarrollo de aeronaves no tripuladas. Según el Instituto para el Estudio de la Guerra, Ucrania ha desarrollado o adquirido drones militares (como los modelos Bulava, Hornet y FP1) que permiten ataques aéreos de profundidad a un costo menor que los misiles occidentales.
Estos drones, con alcances de hasta 1.600 kilómetros, amenazan territorios ocupados por Rusia y parte de la Federación Rusa, incluyendo el corazón industrial y militar del país. La guerra de drones podría forzar una salida diplomática o escalar aún más el conflicto, según análisis de DW Analiza.