El operativo de seguridad para la despedida del Indio Solari en Villa Domingo Guzmán se destacó por la colaboración ciudadana y la ausencia de represión. En lugar de la policía, fueron los vecinos y bomberos quienes formaron un cordón humano para organizar la fila y garantizar el acceso.
Esta iniciativa se contrasta con la forma en que se suelen manejar las movilizaciones de jubilados u otros grupos, sugiriendo un enfoque más humano y comunitario en esta ocasión. La capilla ardiente abrió sus puertas a las 10 de la mañana y permanecerá abierta hasta que la última persona en la fila pueda despedirse del ídolo.