Se aborda la existencia de detractores y versiones que circulan en torno al Indio Solari, incluyendo rumores sobre su estado de salud y hasta la insólita afirmación de que su cajón estaba vacío. Se critica la mente de quienes difunden este tipo de información.
Se defiende el fanatismo del público como algo válido y espontáneo, pero se diferencia de los detractores que buscan generar controversia. Se hace un llamado a respetar el movimiento social y las expresiones de los seguidores del artista, pidiendo que cada uno se haga cargo de sus propias hipótesis sin generar daño.