Se reflexiona sobre la torpeza de los "enemigos" del Indio Solari por no haber sabido capitalizar su figura, a diferencia de lo ocurrido con el Che Guevara, quien fue "comprado" por Wall Street y convertido en un producto comercial. Se agradece que el Congreso no haya intervenido en la despedida del Indio, permitiendo que sea un evento auténtico y sin intermediarios.
La negativa a utilizar el Congreso para el funeral se considera una decisión acertada que permite al Indio Solari tener el funeral digno que se merece, "sin el poder en el medio entre su gente y él". La familia ha estado a la altura, comprendiendo la importancia de este momento para el ídolo y sus seguidores.