Se criticó la perspectiva del kirchnerismo sobre la seguridad, argumentando que tiende a victimizar al delincuente y olvidar a las verdaderas víctimas. Se sostuvo que, si bien son necesarias las políticas sociales para brindar oportunidades, quien comete un delito debe enfrentar consecuencias para el orden social.
Se afirmó que las sociedades democráticas se ordenan a través de la Constitución y las leyes, y que el Estado debe hacerlas cumplir. Se mencionó la recuperación de propiedades y la devolución de fondos a privados, pero se advirtió que estos lugares pueden convertirse en focos de delitos como narcomenudeo o trata, citando el ejemplo de un taller clandestino con trabajo esclavo infantil.