La marcha por los derechos de las mujeres fue criticada por su presunta politización y aprovechamiento por parte de diversos partidos políticos. Se argumentó que la presencia de figuras como Patricia Bullrich, Javier Milei, y representantes de La Cámpora, entre otros, deslegitima la causa al politizarla en lugar de despartidizarla.
Se planteó la idea de que la discusión sobre los derechos de las mujeres no debería ser abanderada por ningún partido político en particular, a pesar de reconocer que es un tema inherentemente político. La presencia de tantos actores políticos en la marcha generó debate sobre si beneficia o perjudica la causa.
La conducción del programa señaló la contradicción de que todos los partidos políticos que se dicen a favor de la lucha estuvieran presentes, mientras se criticaba la "rancia política" y el "carancheo" de la causa. La discusión se centró en la necesidad de despartidizar la discusión para evitar que se vea como una mera estrategia electoral.