Los comercios aledaños al predio del velatorio del Indio Solari trabajan a pleno, adaptándose a la masiva afluencia de público. A pesar de las restricciones iniciales, muchos negocios permanecen abiertos, ofreciendo servicios y productos a los asistentes.
Se destaca el "folclore argentino" presente en la espera, con vendedores ambulantes y puestos de comida que amenizan la fila. La jornada se convierte en una oportunidad económica para emprendedores y una muestra más de la devoción de los fanáticos.