La industria cervecera enfrenta un panorama adverso debido al aumento global de los precios del petróleo y el gas, lo que incrementa los costos de energía, transporte, aluminio, vidrio y materias primas importadas.
Las empresas temen un fuerte impacto económico y la posibilidad de despidos. Para sobrevivir, se han visto obligadas a subir los precios de sus productos, una medida que preocupa a los consumidores y que podría afectar las ventas, a pesar de la esperanza de que la calidad del producto mantenga la demanda.