La economía argentina se prepara para un escenario complejo post-Mundial, con la carrera electoral de 2027 como principal amenaza y la necesidad de reducir el riesgo país para acceder a financiamiento internacional.
Si bien las grandes corporaciones argentinas ya acceden a tasas favorables en mercados externos, el gobierno aún necesita bajar el riesgo país para poder refinanciar sus deudas con el FMI.
El control del dólar se mantiene como un objetivo clave, aunque la influencia de la soja como incentivo para mantenerlo estable podría disminuir tras julio.