En Alemania, la venta de refugios antiaéreos ha aumentado significativamente tras la invasión rusa a Ucrania. Estos refugios están equipados con camas, puertas blindadas, sistemas de ventilación, filtros contra agentes químicos y biológicos, y raciones de comida de larga duración.
El país cuenta con 579 refugios públicos no funcionales que albergarían a menos del 0,6% de la población. Ante la lentitud de los procesos estatales, los ciudadanos que pueden permitírselo están tomando la decisión de construir sus propios refugios. Países como Noruega, Suecia, Finlandia y los países bálticos también están implementando medidas de preparación civil ante la cercanía con Rusia.