El segmento continúa el debate sobre la gestión actual, enfocándose en la presunta corrupción y el enriquecimiento de funcionarios. Se cuestiona el aumento patrimonial de Sturzenegger, quien habría cuadruplicado sus bienes en un año, y se menciona que su esposa recibió cuatro veces más fondos de lo habitual para su instituto. Se compara esta situación con el caso de Máximo Kirchner, aunque se aclara que no se busca defender a nadie, sino explicar la aparente duplicidad de criterios.
Se critica la lentitud del gobierno en responder a las crisis, comparándola con la reacción del gobierno anterior de Alberto Fernández. Se señala que, a pesar de las dificultades económicas como negocios cerrando, falta de consumo y desempleo creciente, Adorni culpa a Cristina Kirchner, asociándola con la corrupción.
Se pone en duda la explicación sobre el patrimonio de Sturzenegger, contrastando sus 40 mil dólares declarados con un incremento de mil millones de pesos. Se menciona que, históricamente, solo los peronistas habrían ido presos, a pesar de actos de corrupción en gobiernos anteriores. La discusión se torna más tensa al señalar que el gobierno actual tiene "frentes abiertos" y que el clima social, más que el mediático, podría ser un factor determinante.