En Karachi, Pakistán, un hospital público pionero ofrece vasectomías gratuitas como método de anticoncepción masculina, buscando abordar la alta tasa de fecundidad y los desafíos económicos del país.
El Dr. Abdul Rahim realiza alrededor de 30 vasectomías al mes. Pacientes como Mohamed Nassir, padre de siete hijos, eligen el procedimiento por considerar completa su familia y por la inflación que dificulta mantener más hijos. A pesar de ser un método seguro y definitivo, la vasectomía sigue siendo poco común, y la responsabilidad de la anticoncepción recae mayormente en las mujeres.
Se destaca que solo el 33% de las parejas pakistaníes utilizan algún método anticonceptivo. La campaña pública busca promover la vasectomía como una alternativa menos invasiva que la ligadura de trompas femenina. Sin embargo, la iniciativa enfrenta resistencia cultural y religiosa, con algunos sectores considerándola un complot occidental para reducir la población musulmana.
Se mencionan las dificultades de infraestructura y el desempleo en Pakistán, así como la visión religiosa que considera a los hijos como una bendición divina, lo que dificulta la adopción de métodos de planificación familiar.