La habilidad de Tiago Almada fue clave para el ataque de la selección argentina durante el partido contra Honduras. Cada vez que el jugador intervino en el último tercio de la cancha, generó jugadas de peligro.
Almada demostró capacidad para pensar, decidir y ejecutar en momentos cruciales, adaptándose a lo que pedía la jugada. Su entendimiento del juego fue fundamental para el desempeño ofensivo del equipo.