Suecia construye su primera prisión para menores de edad condenados por delitos graves, con el objetivo de reducir la participación de adolescentes en hechos ilícitos y evitar la reincidencia.
Los centros contarán con celdas de 10 metros cuadrados equipadas con cama, televisión y escritorio para estudiar. El país enfrenta una crisis de inseguridad con un aumento de tiroteos y atentados con bombas, y la delincuencia organizada mueve unos 20 mil millones de dólares anuales.
Se debate bajar la edad de imputabilidad de 15 a 13 años, lo que convertiría a Suecia en el primer país europeo con la edad penal mínima más baja.