Un soldado ucraniano, identificado como Stas, desertó de su unidad en la región de Zaporiyia tras experimentar el horror del combate y el consumo de anfetaminas y alcohol. Relata cómo la metadona le permitía distanciarse de la ansiedad y el miedo, pero eventualmente se convirtió en una adicción, dejándolo incapaz de funcionar sin ella.
Stas describe escenas de violencia extrema, incluyendo un bombardeo intenso y un contraataque ruso que destrozó su compañía. Tras sobrevivir a esta experiencia, se refugió en las drogas para afrontar el trauma, llegando a prometer dejar el consumo si lograba salir con vida. El consumo de sustancias como el alfa-PVP altera gravemente la percepción de la realidad, llevando a actos violentos y descontrolados entre los soldados.
El informe señala que el abuso de drogas entre los soldados ucranianos es un problema creciente, exacerbado por la falta de apoyo en salud mental y las prolongadas misiones en el frente. El consumo de estas sustancias no solo debilita a las tropas, sino que también puede llevar a muertes prematuras o a que los soldados se "quemen" rápidamente, afectando la capacidad operativa y la moral de las unidades.