Se detallan los síntomas motores del Parkinson, comenzando por el temblor de reposo, que se manifiesta cuando el miembro está en descanso pero desaparece con el movimiento intencional. Le sigue la rigidez, que dificulta el movimiento y puede generar dolor.
Posteriormente, aparece la hipokinesia, caracterizada por una disminución de la amplitud y velocidad de los movimientos. Finalmente, se presenta la pérdida de estabilidad, aumentando el riesgo de caídas y fracturas, especialmente de cadera. Los tratamientos como las piletas climatizadas buscan mitigar la rigidez y el dolor asociado.