Se revela información sobre la vida personal del Indio Solari, incluyendo la existencia de un hijo y su relación con su mujer, de quienes estaba separado pero convivían en el mismo predio.
Se comenta sobre las críticas que recibió en su momento por su estilo de vida y sus elecciones, como su gusto por Nueva York, pero se aclara que todo lo que poseía lo había ganado a través de sus conciertos.
Se contrasta su estilo de vida con el de otros artistas como Sandro, destacando la privacidad del Indio Solari. Se mencionan anécdotas sobre sus paseos y compras discretas, y su búsqueda de inspiración en Nueva York.