En un barrio informal habitado por cientos de familias de pescadores, la vida se desarrolla en chozas precarias. Un hombre, jornalero en el mercado de pescado, vive con su esposa y siete hijos, y rechaza firmemente cualquier forma de anticoncepción, considerando a los hijos como una bendición y regalo de Dios.
Él afirma que "cuantos más somos, más fuertes somos" y que impedirlo es un pecado. A pesar de tener siete hijos y uno en camino, y de enfrentar dificultades económicas donde a veces pasan hambre, tres de sus hijos asisten a la escuela, mientras que los otros no tienen esa oportunidad. La situación económica familiar depende enteramente de los ingresos diarios de su marido.