El sector productivo enfrenta dificultades para acceder a financiación, lo que limita su capacidad de compra. El Estado interviene ofreciendo tasas subsidiadas (10 puntos por debajo de las del mercado) para aliviar la situación de las empresas y evitar despidos.
Estas medidas buscan dar un oxígeno financiero a las economías regionales, especialmente en pueblos y ciudades pequeñas donde el impacto de una crisis en las empresas locales sería devastador. Se espera que estas acciones permitan mantener la producción y el empleo.