Perú se encuentra ante uno de los balotajes presidenciales más polarizados de su historia reciente, enfrentando dos visiones diametralmente opuestas.
Por un lado, compite Keiko Fujimori, representando a la derecha tradicional y heredera de una dinastía política que gobernó el país por tres décadas. Por el otro, se presenta Roberto Sánchez, de la izquierda, vinculado al expresidente Pedro Castillo.
El debate se intensificó en el último encuentro televisado, donde la crisis de seguridad y la criminalidad económica fueron temas centrales. Fujimori planteó la elección como un dilema entre el orden que ella representa y el caos atribuido a la izquierda. Sánchez, en respuesta, acusó al Fujimorismo de cogobernar desde el Congreso y de crear leyes para asegurar la impunidad.