La muerte del Indio Solari generó una profunda conmoción popular, pero la dirigencia política parece ausente de tacto y empatía ante este tipo de expresiones. Pedro Saborido reflexiona sobre la falta de protocolo de la política frente a eventos que movilizan a la gente, mostrando una desconexión con la realidad social.
Saborido critica la deshumanización de la política, que se ha convertido en una actividad vergonzante y miserable, incapaz de comprender y respetar el dolor colectivo. La dirigencia parece priorizar la especulación y la imagen por sobre la empatía y la conexión humana.
La política actual, según Saborido, carece de la elegancia y la discreción necesarias para manejar momentos de dolor popular. La incapacidad de suspender la especulación y el enfrentamiento demuestra una profunda crisis de valores y una desconexión con la condición humana.