Se describe a Marcela, una niña con una personalidad expresiva y sociable que contrasta con la introversión habitual de los habitantes de su remota comunidad rural.
A pesar de su carácter abierto, Marcela vive una situación de aislamiento social, ya que su familia es una de las pocas en la zona, conviviendo solo con sus abuelos y padres.
La niña participa activamente en el cuidado de animales domésticos, una tarea que implica mucha responsabilidad desde temprana edad en estas comunidades.