Nico recibe un regalo de su padre: una petaca, aunque comenta que casi no bebe. Agradece el gesto de todas formas.
El padre pregunta a Nico sobre su congreso de robótica en Ámsterdam, y Nico explica que trabaja en una empresa en Montreal desarrollando prototipos y da clases en la universidad tras un doctorado.
Nico expresa que no planea quedarse a vivir en Ámsterdam, pero que considera regresar a Buenos Aires por un tiempo, lo que sorprende a su padre.