Se aborda un presunto conflicto interno relacionado con Marisa Valita, quien habría explotado debido a rumores y declaraciones dichas con cansancio y hartazgo.
La controversia gira en torno a una frase textual atribuida a Marisa: "Tengo la c*** al plato". Esta expresión, considerada vulgar y directa, generó sorpresa y debate sobre la forma en que se comunican las molestias y el lenguaje utilizado en el ámbito público.
El segmento analiza la expresión utilizada por Marisa Valita, la reacción que provocó y la posible interpretación de su estado de ánimo, generando un debate sobre la comunicación y los límites del lenguaje.