Se relata una anécdota de Maradona en el Mundial 94, donde, a diferencia de Argentina, podía moverse con relativa libertad en Estados Unidos. En una ocasión, quiso comprarse unas zapatillas en el centro de Boston y pudo hacerlo sin ser abrumado por la gente.
Esto contrasta con la "plaga de gente" que lo seguía en Argentina, evidenciando la diferencia de popularidad y el impacto mediático entre ambos países en ese momento.