El programa explora la vida del Indio Solari, centrándose en sus hábitos y su relación con Nueva York. Se menciona que, a diferencia de los mitos sobre su reclusión, Solari solía pasear a su perro y frecuentaba un shopping para comprar discos, a veces de forma discreta.
Nueva York es presentada como un "crisol de razas" y un lugar donde nadie lo perseguía, lo que le permitía encontrar inspiración. Se destaca que podía caminar libremente por la ciudad, considerándola su "lugar en el mundo".
Se hace referencia a una entrevista realizada en Nueva York que generó críticas, y se menciona cómo la ciudad ofrecía un ambiente multicultural propicio para su creatividad, contrastando con la idea de que vivía aislado.