El Indio Solari transitó una enfermedad como el Parkinson, la cual lo condicionó y lo obligó a adaptarse a una nueva forma de vida. El diagnóstico, conocido en 2016, cambió radicalmente su rutina y la de su entorno.
La pileta que poseía desde antes de la enfermedad se convirtió en un elemento de ayuda, funcionando como aguas termales que lo beneficiaban. A pesar de las dificultades, el Indio Solari continuó su camino, adaptándose a los cambios que la enfermedad imponía en su día a día.