La incursión israelí en el sur del Líbano se intensifica, registrando la más profunda penetración en el país en 25 años. Las operaciones militares han resultado en más de 3.430 muertos y 1,2 millones de desplazados, según cifras del Ministerio de Salud libanés y la ONU. La población civil sufre las consecuencias directas, con un impacto severo en la salud mental, manifestado en agotamiento, ansiedad y traumas.
Israel ha tomado el estratégico castillo de Beaufort, un punto clave para la observación del sur libanés. A pesar de un cese al fuego sobre el papel, se registran ataques masivos israelíes en ciudades importantes como Tiro y Nabatieh, mientras Israel acusa a Hezbollah de ataques esporádicos en el norte. La amenaza de nuevos bombardeos sobre Beirut aumenta la tensión y provoca desplazamientos masivos de población.
La vida cotidiana de los libaneses se ha convertido en una adaptación constante a las crisis. La psicóloga Nisrin Shamseddin analiza los efectos psicológicos del desplazamiento en familias y niños, destacando los desafíos de la cohabitación entre comunidades con visiones divergentes sobre el conflicto. La precariedad de las condiciones de vida, la interrupción de la escolaridad y el miedo constante son realidades que enfrenta la población.