Las pruebas de seguridad de la Fiat Toro revelaron un punto débil en su frenado, con una distancia de 44 metros considerada mediocre. Las maniobras de estabilidad, como el slalom a 70 km/h, mostraron un comportamiento torpe y una aplicación tardía del control de estabilidad.
En la prueba de esquiva a 100 km/h, el vehículo exhibió un comportamiento de trompa que dificultaba la corrección de la trayectoria. A pesar de las ayudas a la conducción y luces LED de buen desempeño, la Fiat Toro obtuvo cuatro estrellas en un crash test de 2018, y se cuestiona si las pruebas actuales, más exigentes, mantendrían esa calificación.