Familias enteras se congregan en un lugar que se ha vuelto "religioso" para los seguidores del Indio Solari, continuando la herencia musical de Los Redondos.
Se destaca la transmisión del gusto por la música del Indio Solari de generación en generación, con padres e hijos compartiendo la devoción por el artista.
La música de Solari ha marcado la infancia de muchos y se ha convertido en un punto de unión familiar, generando un sentimiento que "no para de crecer".