La Sra. Bevins recibe una carta de su esposo, el Sr. Bevin, quien se encuentra a 200 millas de distancia y le envía su sueldo. La carta tiene un sello de Huinoca, lo que desconcierta a la Sra. Bevins, ya que su esposo supuestamente está en la escuela de invidentes.
El Sr. Ingalls le explica a la Sra. Bevins que su esposo necesita una operación y que ha perdido el deseo de vivir, negándose a ambas cosas. La Sra. Bevins, preocupada, decide ir a verlo de inmediato.