Luciano Escaglione relata su primera experiencia en un recital del Indio Solari en el Estadio Obras en 1990, describiendo un inicial miedo por la supuesta peligrosidad del evento.
A pesar de la atmósfera, el recital fue un "antes y un después" para él, aunque menciona el trágico caso de Walter Bulacio al año siguiente como un suceso oscuro relacionado con la represión policial en recitales de rock.