Se retoma la conversación con Juan Pablo en Parque del Luar, destacando la sensación de tener al "ídolo de entrecasa" cerca. Se enfatiza el perfil bajo del Indio Solari y su relación cercana con los vecinos del barrio.
Juan Pablo recuerda momentos en los que el Indio Solari salía a caminar con cautela, saludaba y conversaba con los vecinos. Incluso compartían anécdotas a través del piletero que atendía ambas propiedades.
Se resalta la importancia de estos testimonios de vecinos para comprender la dimensión humana del artista, más allá de su figura pública. La presencia del Indio Solari en el barrio era discreta pero significativa, dejando una huella de respeto y cercanía.