Se expresa el sentimiento de orfandad tras la muerte del Indio Solari, considerándolo un referente menos y una figura con la que la gente podía identificarse.
Se lamenta la pérdida de humanidad y energía que transmitía el Indio Solari, en un contexto donde se percibe que se está perdiendo esa conexión y la gente se muestra aturdida o insensible ante los acontecimientos.
Se critica la estrategia y la falta de espontaneidad en la Argentina actual, contrastándola con la pasión y la sangre de figuras como el Indio Solari y Diego Maradona, quienes abrieron caminos de manera más visceral.