El legado del Indio Solari y Los Redonditos de Ricota es descrito como un sentimiento de orfandad entre sus seguidores, un movimiento orgánico que trascendió lo musical para convertirse en un fenómeno cultural y sociológico sin precedentes en la historia del rock argentino.
La mística generada por su distancia mediática y su secretismo alimentaron el misterio en torno a su figura, consolidando su impacto en diversas generaciones.