Los faros argentinos presentan una variedad de colores y patrones de destellos que cumplen una función específica en la identificación diurna y nocturna. Estos distintivos visuales permiten a los navegantes diferenciar cada faro y orientarse en el mar.
Cada faro tiene un período de encendido y apagado único, con un número determinado de destellos, lo que conforma un código que se consulta en el libro de derroteros para identificar la ubicación precisa. Esta codificación es esencial para la seguridad marítima.