Se pone en duda la inocencia de la madre de Barrelier, recordando que el lunes la defendía fervientemente y ahora se muestra angustiada y distante. Se mencionan amenazas contra ella y la activación de una orden de consigna en su casa.
Se insiste en que Barrelier no pudo haber actuado solo, necesitando cómplices para borrar evidencias y desmembrar el cuerpo. Se cuestiona la demora en actuar y se agradece al remisero que intervino, evitando que Agostina fuera una desaparecida más.