Una mujer relató su testimonio de vida, marcado por el abuso y el alcoholismo de su padre, lo que la llevó a problemas de adicción, depresión e intentos de suicidio.
Tras ser invitada a la Iglesia Universal, experimentó un cambio radical, dejando atrás las drogas, el resentimiento y la violencia. Logró perdonar a su agresor y a sí misma, encontrando paz y sanidad.
Actualmente, tiene una familia restaurada, un matrimonio bendecido y una salud mejorada, atribuyendo su transformación a la fe y al Espíritu Santo.