Se aclara que no pertenecen a ningún partido político y se critica la politización del caso, así como el aprovechamiento que ciertos sectores hacen del asesinato de Agostina. Se cuestiona la falta de empatía de quienes opinan sobre el caso.
Se hace un llamado a la reflexión, pidiendo que se pongan en el lugar de los padres y abuelos de la víctima. Se enfatiza la necesidad de empatía y se critica la falta de respeto y el daño que causan ciertos medios y personas al hablar del caso.