Un video de una agresión a una monja en Jerusalén ha causado conmoción, evidenciando un aumento de intimidaciones y acoso contra cristianos en la ciudad. Residentes y organizaciones denuncian que estos ataques, antes realizados en la oscuridad, ahora ocurren a plena luz del día.
Se señala una falta de condena por parte de las autoridades y políticos israelíes, e incluso se sugiere que algunos socios de la coalición de extrema derecha de Netanyahu estarían avivando la tensión. El ministro de Seguridad, Itamar Benguir, ha minimizado e incluso justificado estos actos, refiriéndose a una "antigua tradición judía".
El miedo se extiende por el barrio cristiano, con residentes negándose a hablar en público por temor a represalias. Muchos recuerdan con nostalgia los tiempos en que Jerusalén era un lugar sagrado para diversas religiones, lamentando la pérdida de esa convivencia.