Se confiesa la autoría del fraude electoral, argumentando que fue necesario para proteger a los ciudadanos de sí mismos y de su propia inocencia, comparando la situación con la caída de Adán.
Se afirma que la verdad no puede ser manejada por ellos.
Se confiesa la autoría del fraude electoral, argumentando que fue necesario para proteger a los ciudadanos de sí mismos y de su propia inocencia, comparando la situación con la caída de Adán.
Se afirma que la verdad no puede ser manejada por ellos.