Los análisis de agua confirman la presencia de arsénico, superando los límites permitidos y representando un grave riesgo para la salud de la población, incluyendo a Marcela.
La familia ha enfrentado la pérdida de varios miembros debido a enfermedades relacionadas con el arsénico, lo que impulsa una lucha constante por buscar soluciones y proteger a los más jóvenes.