Se presenta un segmento de música y poesía dedicado a la "tierra querida", con interpretaciones que evocan la conexión profunda con el paisaje argentino.
Las letras hablan de andar por cerros, selvas y pampas, llevando coplas a la esperanza y sintiendo la fuerza de los pamperos.
Se menciona la presencia de las sombras de los abuelos en las quebradas, añadiendo un toque de tradición y memoria familiar.