Se aborda el conflicto territorial entre Taiwán y China, donde Taiwán se autodenomina nación independiente y China la considera parte de su territorio.
Taiwán está invirtiendo en su arsenal de misiles antibuque y drones para contrarrestar la amenaza de China, con el objetivo de alcanzar 1850 piezas para 2029. Gran parte de estas armas son fabricadas en Estados Unidos.
Se destaca la asimetría de poder entre Taiwán y China, y cómo Taiwán busca compensar la ventaja militar china mediante la adquisición de grandes cantidades de armas asequibles y letales, similar a estrategias de Irán o Hezbollah.