La selección de fútbol de Irán, clasificada para el próximo Mundial, enfrenta incertidumbre sobre la obtención de visados para ingresar a Estados Unidos, sede del torneo. A una semana del inicio, los jugadores aún no tienen garantías para participar, lo que genera preocupación en el equipo.
El presidente de la Federación Iraní de Fútbol está en contacto directo con la FIFA, buscando una intervención del organismo rector para resolver la situación. La controversia surge en un contexto político tenso, donde se intenta evitar que la política interfiera en la competición deportiva. El equipo iraní ha decidido establecer su base en Tijuana, México, para minimizar su estancia en territorio estadounidense.