Se planteó la necesidad de realizar estudios psicotécnicos a los compradores de camionetas Amarok, dado que este tipo de vehículos parece atraer a personas con tendencias peligrosas al volante.
Se comparó la situación con una época en la que los autos Bora eran asociados a delincuentes. Se destacó que la Amarok, con sus 270 caballos de potencia, se convierte en un "tanque" en manos de conductores alcoholizados, representando un grave peligro para la sociedad.